A los 15 años, jóvenes mexicanos ya están proponiendo soluciones para el agua y viajando cada año a Estocolmo. ¿Qué estamos haciendo para que más niñas y niños lleguen a ese punto?  Iniciativas como Embajadores del Agua de Fundación Vinte, hacen frente a la ecoansiedad de niñas, niños y adolescentes mexicanos.

La crisis climática no es una preocupación lejana para las nuevas generaciones que, según un estudio ¡padecen ecoansiedad! Muchas niñas, niños y jóvenes sienten incertidumbre, miedo y tienen preguntas sobre el futuro del planeta que van a habitar. ¿En qué momento ese miedo se traduce en acción?

A sus 15 años, Micaela Benítez y Omar Quijano, Premio Nacional Juvenil del Agua 2026 –por la creación de una esponja con cabello humano y fibra de palma que absorbe los aceites que contaminan cuerpos de agua-, lo tienen claro:

“Este proyecto nuca se trató de nosotros, sino de la innovación que podíamos dejar a México y a todo el mundo para cuidar sus marinas”, señalaron antes de ir a Suecia donde compitieron por el Stockholm Junior Water Prize, mejor conocido como Premio Nobel del Agua.

¿Cómo se construye la conciencia no solo ambiental, también por el cuidado de la comunidad? Para Carlos Cadena, presidente de Fundación Vinte, esa mentalidad comienza en casa o cuando las niñas y niños tienen experiencias educativas que los impulsan a moldear una mentalidad transformadora.

“Esto lo vivimos en cada taller de Embajadores del Agua al cual invitamos a las infancias, adolescencias y a sus padres a relacionarse con cuidado del agua a través de tomar decisiones cotidianas como cerrar la llave, evitar desperdicios, reutilizar cuando sea posible y conversar en casa sobre el valor de este recurso”, señala Cadena Ortiz.

Iniciativas como estas ponen en contacto a niñas, niños y adolescentes con una realidad que pueden cambiar. No por nada, las tendencias le llaman la “Generación Restauradora”, dispuesta a convertir el miedo sobre la realidad, a reconstruir lo que está mal para una mejor vida. Y es que no es para menos.

La Universidad de Bath, realizó con 10,000 personas de entre 16 y 25 años en diez países. El resultado fue abrumador: 59% se siente muy o extremadamente preocupado por el cambio climático; más de 45% dijo que estas emociones afectan su vida diaria y 75% considera que el futuro es aterrador. Esto se refleja en la “ecoansiedad”.

A esta preocupación se suma un desafío educativo. De acuerdo con UNESCO, 70% de las y los jóvenes consultados en 166 países, cuestiona la calidad de la educación sobre cambio climático que recibe. Aunque la mayoría ha escuchado del tema en la escuela, 27% no puede explicar claramente qué es el cambio climático y 41% solo identifica sus principios generales.

Frente a este contexto, Micaela y Omar son un ejemplo de esta generación que restaura. Tienen 15 años, estudian la secundaria en San José del Cabo, Baja California Sur y desarrollaron OleoCatch, un sistema flotante elaborado con fibra de palma y cabello humano reciclado para retirar aceite derramado en zonas costeras. Quieren limpiar el Estero San José para su comunidad y su futuro. En pruebas de laboratorio, su prototipo logró retirar aproximadamente 85% del aceite, mediante materiales de bajo costo y disponibles localmente. Conoce su historia: https://www.youtube.com/watch?v=Gh_z7KvEpBc 

Este 2026 fueron ellos, pero en 2025 otros dos jóvenes mexicanos también hicieron lo propio. Pablo Olivares y Máximo Estrella, del CETI de Tonalá, Jalisco, también ganaron el Premio Nacional del Agua con un sistema para ahorrar agua en la nixtamalización del maíz. Y en 2024, Rosa Mendoza y Shanni Mora, de una comunidad zapoteca de Teotitlán del Valle, Oaxaca, recibieron el Diploma de Excelencia en Estocolmo por un filtro casero para reutilizar el agua utilizada al teñir tapetes de lana. En 2023, dos jóvenes de Sonora ganaron el People’s Choice Award con un proyecto para reciclar el agua utilizada en la producción de camarón.

Esto nos demuestra que la juventud, con información y experiencias, no solo desarrolla conciencia, atiende a esa ecoansiedad con una mentalidad transformadora.

Embajadores del Agua suma niñas, niños y jóvenes a la cruzada por el planeta

Para que más niñas, niños y jóvenes se reconozcan como parte de la solución, es necesario abrir espacios de aprendizaje que acerquen los retos ambientales a su vida cotidiana.

Desde esa convicción, Fundación Vinte impulsa Embajadores del Agua, un programa de educación medioambiental que crea talleres de sensibilización para estudiantes de educación básica, en colaboración con Direcciones de Educación Municipal, como parte de su eje estratégico de Educación Medioambiental.

Durante 2025, el programa tuvo presencia en Nuevo León, Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo. Uno de los talleres más recientes se realizó en el Jardín de Niños Sor Juana Inés, en Nezahualcóyotl, donde participaron 56 alumnas y alumnos y se alcanzó a 86 personas beneficiarias en total.

Para Fundación Vinte, formar conciencia ambiental no consiste solo en transmitir información. Implica ayudar a que las niñas y los niños relacionen el cuidado del agua con decisiones cotidianas: cerrar la llave, evitar desperdicios, reutilizar cuando sea posible y conversar en casa sobre el valor de este recurso.

“Hay muy pocas cosas con las que puedes empoderar a un niño frente a un adulto. Y estas iniciativas como Embajadores del Agua y otras relacionadas con el cuidado de nuestros recursos, posibilitan al niño a corregir al adulto: oye, cierra la llave; el coche no se lava así; no desperdicies el agua”, señala Carlos Cadena Ortiz.

En ese sentido, Embajadores del Agua busca sembrar una comprensión duradera: que cada niña y niño reconozca que sus decisiones importan y que puede influir positivamente en su entorno, incluso dentro de su propia familia.

¿Tu escuela quiere que el cuidado del agua deje de ser solo una lección y se convierta en parte de la vida cotidiana?